En un rumor de niños
mi abuela se evapora
humedece la casa
deja un poco de jengibre picadito para el pecho
al lado de una tetera ya sin lumbre
Empecinado
a una distancia no más amplia que Camaguán
froto mi rodilla izquierda
y la palma de una estatua
parecida a tu sexo
me pesa como a un recién nacido

 

Autor: Miguel Guédez

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