Los orugas de la soledad

Las orugas de la soledad huyen de los pájaros fecundos de la imaginación, cuando ésta abre sus alas y se impulsa con todo desde la tierra hacia lo desconocido. Pero, mientras los pájaros giran y hacen sus piruetas en los cielos, las orugas se pavonean, se estiran se encogen, ardiendo en un fuego lentísimo e inmemorial; y envueltas en llamas invisibles, perforan las cortezas y destemplan la cordura ¡cuánta sabia derraman! Y los pájaros sienten amenazados sus pichones que duermen hambrientos en el nido. Es cuando descienden feroces y con sus terribles garras capturan a las orugas babosas, las expatrían de la tierra, y luego las sirven en el pico de los que aguardan desesperados. Ay, pobres de esos pichones, qué sería de ellos sino fuera por las orugas de la soledad.

Autor: Miguel Guédez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: