Un gran puerto

 

                 A mi padre.

                 Tu sombra no es imponderable            

                  en nuestras manos.

 

Somos y a veces no llegamos a serlo

Sombra ave de río  también ola y destello

Sombra leche de cabra    sombra humilde

Sombra olorosa de mirto

Oh! mirto florecido

Sombra caballo silvestre

olisqueando el rocío y sus favores

Gracias abuela por tu misiva

y tus felicitaciones

aunque nunca sepas que soñé el pueblo

a través de tus ojos.

Sombra Oh Nutria,

perro loco ensordecedor de ánimas

aún siento tus gruesos bigotes

elevándose en el estómago de los árboles

Sombra Puerto

Crujir de maderas y de voces crujir

Sombra ventanal de putas

sobre mis pies pequeños

Aún sigo enterrando monedas en el gran banco

de los pobres, la tierra

Atravesando puentes inexistentes

para reencontrarme con el primer amor

Sombra samán cobijo de galerías

y polvo batiente

Sombra arriero

Sombra burro paridor de pueblos

Sombra naves mercantes

pitando modernidad

 

Sombra bello giro de estío

trompo en un aire de voces familiares

calentando mis sábanas

y los girasoles que traen por las mañanas

mis hijos: táctil sol

 

Sombra mujer traviesa

Evita la liturgia de los miembros

Hágase un Tao de mariposas con fusil

 

Sombra blanco sobre blanco

Sombra y todo el pecho de existir

Todo el pecho

Todo el pecho para todos

Y para la sombra de un ave un beso cálido

 

Autor: Miguel Guédez

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