Si tu piedra barata pendula

 

Si como el fuego al mar levanta

te viertes, te ensanchas

abres mi espina

y sacas de no sé dónde mi alma

Si desde los confines me habitas

Si cabalgas la locura

y me deseas en sosiego

Respóndeme, alma mía,

saeta insomne, clavellina

Si nos amanece el amor entre cañones

¿Quién osaría río turbio o sereno?

¿A quién el pasto, el hielo?

Las válvulas de escape del infierno

 

Si tu piedra barata pendula

Es aire, es risa

Manotazos en la frente

Olas vencidas arrojadas a lo lejos

Entre el mar vivo y el mar muerto

 

Autor: Miguel Guédez 

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