Restaurant

 

El tiempo, cuando uno se sienta,

pareciera que vuela, pero no es así.

Uno estira los dedos del pensar,

se da dos palmadas en la panza,

y bebe.

Uno está solo, claro,

entonces se es atento, aunque no parezca,

y asalta sigilosamente las mesas,

responde preguntas necias que otros se hacen,

hurta el cigarro de un ebrio dormido,

y le atrapa la mirada en el aire

a una mujer con mucho sufrir encima.

Uno ya no espera,

uno asume ser horno y pan,

no ser tiempo.

Uno se entiende con el fuego

y permanece voluble al viento.

Uno llama al mesonero,

pide tal vez un gesto humano,

antes que otra cerveza.

 

Si el mesonero no existiera

Si no existiera el calor del habla en derredor

Uno sentiría a la oruga deteniéndose en el alma

preparándose para una larga espera. 

 

 

Autor: Miguel Guédez

 

Una respuesta a Restaurant

  1. Wayuunaiki dice:

    Seguiré buscando como tú bien dices: “Tal vez un gesto humano…” Siempre es bello el camino transitado, mil gracias por tu ofrenda de luz.

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