Fernando Pessoa (Portugal)

pessoa

(Alvaro de Campos) 

Poema sin título


Dame rosas, rosas,

y lirios también,

todas las flores son bellas,

todas las flores consuelan

pero en este momento de mis nervios,

sólo me agradan ciertas flores…

Por eso échame a puñados,

por encima del alma,

sólo lirios y rosas…

dame rosas, rosas,

y lirios también…

 

Mi corazón llora

en la sombra de los parques.

No tengo quien lo consuele

verdaderamente,

excepto la propia sombra de los parques

penetrándome en el alma,

a través del llanto.

Dame rosas, rosas,

y lirios también…

 

Mi dolor es añejo

como un frasco de esencia cubierto de polvo.

Mi dolor es inútil

como una jaula en una tierra donde no hay aves,

y mi dolor es silencioso y triste

como un espacio de playa adonde el mar no llega.

 

Me acerco a las ventanas

de los palacios arruinados

y me preocupo de dentro afuera

para consolarme el presente.

Dame rosas, rosas,

Y lirios también…

 

Por más rosas y lirios que me des,

yo nunca pensaré que la vida es suficiente.

Me faltará siempre cualquier cosa,

me sobrará siempre qué desear,

como un escenario desierto.

Por eso, no te importe lo que pienso

y aunque lo que yo te pida

te parezca que no quiere decir nada,

mi pobre criatura tísica,

dame de tus rosas y de tus lirios,

dame rosas, rosas,

y lirios también…

 

La mujer que llora bajito

entre el ruido de vítores de la multitud…

el vendedor de la calle, que tiene un pregón extraño,

lleno de individualidad para quien repara…

el arcángel aislado, escultura en una catedral,

siringa huyendo de los brazos extendidos de Pan,

todo esto tiende hacia el mismo centro,

busca encontrarse y fundirse

en mi alma.

 

Yo adoro todas las cosas

y mi corazón es un albergue abierto toda la noche.

Tengo por la vida un interés ávido

que busca comprenderla sintiéndola mucho.

Amo todo, vivifico todo, presto humanidad a todo,

a los hombres y a las piedras, a las almas y a las máquinas,

para aumentar con eso mi personalidad.

Pertenezco a todo para pertenecer cada vez más a mí mismo

y mi ambición era traer el universo a mi pecho

como un niño a quien el alma besa.

 

Yo amo todas las cosas, unas cosas más que las otras,

nunca ninguna más que otra, sino siempre más la que estoy viendo

que las que vi o veré.

Nada para mí es tan bello como el movimiento y las sensaciones.

La vida es una gran feria y todo son barracas y saltimbanquis.

Pienso en esto, me enternezco pero no descanso nunca.

 

Dame lirios, lirios

y rosas también.

 

 

(Alberto Caeiro)

EL PASTOR AMOROSO

 

CUANDO YO no te tenía

Amaba la naturaleza como un sereno monje a Cristo.

Ahora amo a la Naturaleza

Como un sereno monje a la Virgen María,

Religiosamente, a mi modo, como antes,

Pero de otra manera más conmovida y próxima…

Veo mejor los ríos cuando voy contigo

Por los campos hasta la orilla de los ríos;

Sentado a tu lado observando las nubes

Las observo mejor—

Tú no me arrancaste la Naturaleza…

Tú no cambiaste la Naturaleza…

Me trajiste la Naturaleza junto a mí,

Porque existe la veo mejor, pero la misma

Porque me amas, la amo del mismo modo, pero más,

Por escogerme para tenerte y amarte,

Mis ojos la miraron más demoradamente

Sobre todas las cosas.

No me arrepiento de lo que antaño fui

Porque aún lo soy. 

 

 

 

(Ricardo Reis)

Poema sin título

 

PARA SER GRANDE, sé entero:

nada tuyo exagera o excluye.

Sé todo en cada cosa.

Pon cuanto eres en lo mínimo que haces,

Así en cada lago la luna entera brilla,

porque alta vive.

 

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