Un sistema educativo dominado por burros que no rebuznan


La universidad, ¿es un espacio para que los profesores parloteen y parloteen incansables lecciones que se saben de memoria porque las han repetido durante los últimos diez años de clases, o, de ser profesores nuevos, para que tambaleen sus pseudos saberes en el pseudopúlpito  destinado para ellos?

La universidad, ¿es un espacio para que no se tome en cuenta al estudiante, para que el profesor imponga su saber como una ley incondicional? En realidad los profesores se esfuerzan lo mínimo por discutir HONESTAMENTE con los alumnos, son profesores sin ningún compromiso con la real docencia, porque no les interesa realmente que los alumnos aprendan a reflexionar, que aprendan a tener un criterio propio y crítico. Los profesores no estimulan la creatividad porque ellos mismos son unos seres sin esperanza, y sin esperanza no puede existir la imaginación y sin imaginación el mundo no cambia.

El diálogo, el diálogo sincero no existe. Admítanlo, admítanlo. El diálogo como detonante del conflicto interno en el que debe luchar todo estudiante, porque si no hay conflicto interno en los estudiantes, menos habrá un estudiante capaz de pensar en los problemas de nuestra sociedad. ¿Profesores, qué estudiante están preparando? ¿Cuándo llegan a casa, se han puesto a pensar si la clase que dieron esta mañana o tarde, motivará a los estudiantes a cambiar algo en sus vidas, por no decir cambiar algo en la sociedad? Porque, qué otro sentido puede tener la educación sino el cambio, el cambio, porque para aprender esquemas ya existe demasiada información brotando por cada costado del planeta. El agua estancada sólo genera peste, por eso deben moverse, por eso el cambio.

El país, ¿realmente estamos debatiendo sobre el país en el cual vivimos? La somnolencia ha invadido los salones, y los pocos profesores con criterio político se creen soberanos de la palabra, y la ofrecen con cinismo. No señores. Escuchen a sus alumnos, no sean tan mezquinos e indiferentes con ellos. Escuchen, dialoguen, no les maten la iniciativa, el fervor de ser jóvenes, no les resequen la sangre hirviendo que llevan. Profesores, si de verdad quieren dar clases, denlas con emoción, motiven a los estudiantes, prepárense cada día más, háganlo por ustedes mismos. ¿Recuerdan cuando fue la última vez que un alumno se les acercó para felicitarlos por la clase? ¿No les parece triste dedicar sus vidas a un oficio sin satisfacción ni gratitud humana? La vida conlleva un poco más de responsabilidad que sólo llevar el pan a casa. Porque para eso pueden comprarse un burro, que les lleve a cuestas toda la flojera y apatía. ¡Pobre burro, cómo rebuznaría!

Recomendaciones: Sólo para profesores con rebuznes crónicos: Si la patología es severa, se recomienda 10 saltos de rana cada dos horas, intercalando a su conveniencia 4 Ave Marías ó Ave César. Si el problema persiste luego de 5 intentos, tome inmediatamente una dosis de lexotanil y descanse sin rebuznes hasta el próximo día.

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