Ruiseñor de la muerte – Luis Luksic (Venezuela)

yo cohabito con la muerte con sus ojos
estáticos con sus sueños a mi ataud le salen
ramas verdes soy el funeral de mi memoria
camino vestido de ataud ataudes acolchados
por dentro con espejito ni los ricos dejan de morir
elegantemente tienen peines cosméticos Elena
Rubinstein será maquillada como si tuviese quince
años le harán una permanente los mejores
peluqueros y peinadores de Nueva York
la brillantina se saca como es bien sabido
de las nalgas de los cadáveres flacos los cosméticos
se fabrican con miradas de los muertos si usted
está en apuros económicos puede morirse en una
perfumería las coronas de flores se hacen como
el oporto del gelatinoso de los muertos
los autobuses son ataudes circulantes llenos de
cara y cuerpos de muertos la muerte en la
comida las lechugas muertas los tomates asesinados
los pasteles degollados las ensaladas de la morgue
los bistecs tan sabrosos mi novia la muerte me orina
yo estoy orinado por la muerte por eso me dificultan
los trámites de pasaportes la muerte de los hervidos
de res o de gallina los días mueren en el plato la
muerte en las oficinas en los malditos expedientes
repantigándose en bostezos en dilaciones entre
papeles regodeándose como una loca bostezada
poniendo sellos sin tinta en papeles que no están
escritos tiene su esqueleto de máquina de
escribir sin teclas
los sueldos bajos de los empleados los acostumbra a la total
falta de iniciativa a nadie se le ocurre barrer ni
cerrar las ventanas todos obedecen ciegas y tontas
órdenes muertas se toman refrescos muertos por
costumbre se los descuentan del sueldo
nadie reclama si se los cobran de más lo único nuevo
los bostezos y los eruptos recién muertos y el jefe
que siempre está orinando o cagando se come
se duerme se cohabita por rutina por rutina se
ponen cuernos y las secretarias enseñan las piernas
por rutina por rutina llega la navidad regalos
rutinarios empolvados y pasan los años
los peticionarios ruegan insinúan nadie los escucha
nada se resuelve los asuntos se arrinconan y
se llenan de polvo porque siempre el jefe está
orinando o cagando mostrando condecoraciones a
los turistas que cagan con él
los empleados se desmayan de
fatiga en cosas inútiles los héroes de oficina azotan
a sus mujeres y sus hijos por no bostezar como
ellos por no acariciar las nalgas de las secretarias
terrosas tardes sin memoria muertas sin nacer
no se puede nada
grandes cifras grandes cargos medallas
al mérito y los ratones y los piojos de la muerte
construyendo esta inmensa fronda de árbol muerto

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