Historias muy mínimas

21 de febrero de 2011

Plaza Bolívar de Caracas

Injuriado por una mujer, alzó su bastón y lo estrelló contra el suelo con toda su fuerza de octogenario. La infancia le corrió de súbito por las venas, y gritó ante la multitud sorda de la plaza, ¡Yo todavía puedo! ¡Yo todavía puedo! ¡No joda!

 

Avenida Baralt

Contoneó divinamente sus poderosas caderas de 13 años, ante la fila de hombres en silla de ruedas que manifestaban en la avenida, para que en los hospitales algún día les traten las escaras.

 

2 respuestas a Historias muy mínimas

  1. rita dice:

    LA VIDA ES UN JUEGO DE COINCIDENCIAS, Y ALLI CONSTRUIMOS NUESTRO CAMINO QUE MUCHOS LO CONFUNDEN CON EL DESTINO

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