Molestias – Jesús Enrique Guédez

J000000Miércoles152009 29, 2008

 

MOLESTIAS

Te molesta que se levante de madrugada

a buscar la botella de aguardiente

que dejó al sereno entre las yerbas

Te molesta que le ponga agua a los pájaros

para que  beba y se bañe la pareja

que esta tarde trajo a su hijo

Te molesta que haga juguetes

para los niños con taparas y concha de jobo

Te molesta que acaricie la vejez

Con ungüentos aromáticos

Te molestas que sea negro, indio

O un poquito menos blanco

Te molesta su ignorancia

De tus furias posesivas

Te molesta que la historia

Sea su historia y no la tuya

Te molesta que su belleza

No sea la belleza de tu estética privada

Te molesta que como vive muera, sereno

Te molesta que ame y sea amado

Sin dinero

Te molesta que está jubilado,

Reciba una pensión para comer

Y no heredó ni deja herencia

Te molesta que orine detrás de la casa

Cuando llueve

Te molesta que no lea los periódicos

Pero le gusta que le cuenten los crímenes

Te molesta porque no se molesta

Cuando lo llamas horda, turba y asesino

Y te mira como si nada

Te molesta que se alegre con el tam-tam

Y baile hasta el amanecer

Molestia aparte, a mí tampoco me molesta

No molestarme por tus necias molestias

Que no te dejan ver el sol hoy ni mañana

Que mueres molesto, desgraciado en penumbra

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Jesús E. Guédez – Fatalidades

J000000Sábado092008 29, 2008

Jesús E. Guédez

De la serie Fatalidades.

I

Aquí pasan muchas cosas

El revolucionaro –que se dice

Se casa con la muchacha Down

Hermana de su amigo rico

Temeroso, se embriaga con vino de Hungría

Viaja a países del éxtasis

Y lo despiertan sueños crueles

Presiente en el silencio del embrión

En el vientre de la muchacha

Que su hijo será también

Como la muñeca de ojos perplejos

O el hijo de su hijo

O el hijo de su nieto

Así hasta el infinito

II

Para dónde vas, joven

Gordo y hueco

Flotando inflado en las aceras

Ni a la pluma del pájaro

Ni a la hoja seca

Ni a la flor de la ceiba

Alcanzarás a ver

En tu vuelo rastrero

Para dónde vas, joven

El aire pestilente del albañal

Está a la vuelta

III

Qué triste está este viejo!

Fue Marxista-leninista-stalinista-fidelista

Y nunca fue nada

Ahora se ve en la foto sanguíneo

Como empresario preinfartado

Es lo que es

Alcahueta de políticos chulos

Fuera risible si tantos no hubieran muerto

Envenenados por su Nada

IV

Tu vida no la vives

Porque no te importa

La vida de los otros

Tan fácil te parece

Que se caiga en un hueco

Con el peso de una bala

Si no es contigo

Contemplas el fuego desde tu ventana

Y haces el amor al ritmo de los disparos

Tu vida crea otra vida

Tan fácil, te parece!

No te importa los que mueren en la calle


Cuartetas – Inéditos – Jesús E. Guédez

J000000Domingo582008 29, 2008

 

¿ PARA QUE ?

 

I

Un hambriento fue al mercado

No quería ir porque ya nada

deseaba en su resignada soledad

pero vio frutas jugosas y claveles rojos

 

II

Miedo intelectual, miedo a pensar

Los hartos nos meten miedo

con su miedo adiposo

Que se mueran de miedo ¡

 

III

¿ Para qué quedarse solo, renuente

Para qué ciego, sordo y mudo                   

Para qué si el viento pasa

Para qué si nos mueve la vida ?

 

9-9-98

 

 

A TI

 

I

¿ Para quién son estas cuartetas ?

Son para ti que nunca has oído

las canciones íntimas que yo

canto día y noche solitario

 

II

Espigas, no caminas, saltas

de tu escondite amurallado

de tu esquivo desafío

de tus ojos a mi sangre

 

III

Cuando oigas estos versos

si es que llegan a tus oídos

sentirás mis manos atrevidas

como los deseos que nos dejan

 

 

Hijos

 

I

Vemos y nos cruzamos de brazos

como si el presente fuera ayer

y mañana no amanecieran

los campos y las ciudades bajo el sol

 

II

Un hombre es millones de hombres

una mujer es millones de mujeres

que se aman y aborrecen

y dejan millones de hijos sobre la tierra

 

II

Pero el hombre que sigue solo

y la mujer que sigue sola

no ven los millones de niños

que vagan desamparados por el mundo

 

 

AGUA

 

I

Que el agua siga en el río

en la lluvia clara o  nublada

en las yerbas húmedas del alba

en los cristales grises de las ventanas

 

II

Cuando  ya no veas la copa

en la mesa del comedor familiar

Cuando dejes que el sudor del día

se haga mugre a la hora de la noche

 

III

No tendrás sabor en la saliva

ni luz en la humedad de los ojos

ni calor en el aliento del ser

Que el agua siga en el río 

 

 

NARANJA

 

I

Esta naranja fragante

es mía en la tarde nublada

¿ De quién será ahora

la del naranjo de mi infancia ?

 

II

Esta naranja en la memoria

del ojo a la nariz a la boca

sonido ciego, luz sorda

palabra sacrificada en el verso.

 

III

Naranja arbórea soleada

aún flor entre las ramas

mía en mi desolación

Ácida, tibia, dorada naranja 

 

 

Deseo

 

I

La vi viva en mi deseo

Si la hubiera sentido en carne

todavía anduviera loco

peregrinando a su altar

 

II

Un camino borrado por las aguas

devorado por la selva virgen

a la intemperie sin huellas

con aves migratorias en el ocaso

 

III

Quisiera verte aquí

Presentir sintiéndote sal

saliva untada en mi pecho

tu deseo rendido a mi deseo

 

 

3 AM

 

I

Despertamos con el frío en los huesos

Así es como nace al día

en  la oscuridad pasajera

de donde viene la luz

 

II

Se oyen voces y  pasos

frente a las ventanas cerradas

Cada quien dejó su muerte

dormida en la noche

 

III

Seguiremos esperando el amanecer

que vendrá, nada dice que no

Ya cantan los gallos en los patios

y se irá este frío en los huesos con el sol

 

 

Autor: Jesús E. Guédez

 


Jesús Guédez – Del libro inédito Fuego sin luz

J000000Lunes102008 29, 2008

19

JIM SE COLGABA DE LAS LETRAS

Jim se colgaba de las letras
la U el recodo de la torre
y caminaba a tientas
cayado fresno
entrando y saliendo
y volviendo a entrar y salir
mono de circo la O del río
saltaba Jim saltitos en las i i i
huyendo de amigos burlones
sonrisa de hilo-corta-queso

Jim dudaba ofendido cabrito jesuita
se escondía en una frase inconclusa
para dolerse moliéndose grano seco

Jim se hizo palabra letra a letra
en secretos
hombre-poesía

16
Mi alma cabalgaba un caballo salvaje
hasta que el río desbordado le cerró la carrera
En la otra orilla un caballo dócil a mi alma
hacía cabriolas
Quién cruzará primero el  río se preguntaron al unísono
indecisas  mis dos almas
dividida mi alma por las aguas torrenciales del río

25
SI ANDA DESANDA

Las casas se ponen de pie
reverentes
danzan follajes con rostros hojarados

profundidades visionarias
ojos invisibles por el corredor blanco

cómo me llamas a esta hora
lugar de laguna
viaje sin adiós
ventanas a la soledad
casas cerradas como el olvido

quién se empina flaco
de puerta en puerta
desbrozando trepadoras

las paredes cristalinas
traslucen mis  sueños

Es un peso hondo
de agua estancada
con sombras del cielo flotando pasajeras
desdeñados encuentros y exaltaciones
comparsa ceremoniosa

Si anda desanda
en calles desiertas

árbol que crece solo
más allá de las casas
como recuerdo lisiado

presidiario sin hogar
con destierro encima


CONVERSACIONES

J000000Viernes072008 29, 2008

CONVERSACIONES

Deberíamos hablar cada día con los niños, pues ellos no han vivido lo suficiente para contagiarse con el temor a las palabras.
Pero si usted tiene la desgracia de que no lo entienden los niños, entonces trate de hablar con los campesinos (adultos que siguen siendo niños); pero si no le gusta viajar al campo abierto, intente leer un poema y deje que el poeta le hable a su silencio.

Jesús Enrique Guédez


Los días del miedo

J000000Miércoles322008 29, 2008

LOS DIAS DEL MIEDO

En estos días de temores, ¿cuándo no han sido?, leo al poeta René Char. Vida en refriega, fervor de los lugares de su aldea, de las cosas estables y fugaces, negaciones hasta el riesgo de su vida en la guerra, develador de lo humano huidizo, cruel y cobarde.
¿Qué es más trágico: la desesperación de ilusiones maltratadas en el pasado-presente, o los miedos imaginados para el incógnito futuro-presente?. Las primeras son batallas de la desinteresada juventud, sería el furor romántico, heroico o vulnerado; las segundas son evasiones temerosas de la vejez, de asustadizos recitadores de epitafios.
El poeta René Char vivió y llegó a su fin siendo el niño ilusionado de L’Isle-sur-Sorgue. Nunca abrió habitaciones al miedo. Por eso testimonió “Amor mío, poco importa que yo haya nacido: te vuelves visible en el lugar en que desaparezco”. Es más, ese incrédulo de la existencia dejó en sus poemas el fino hilo de su escepticismo creador, cuando de este breve tránsito que nos angustia y atemoriza dijo “El presente-pasado, el presente-futuro. Nada precede, y nada sucede, únicamente las ofrendas de la imaginación”.

Santa Clara. Barinitas.

Jesús E. Guédez


Mirabilia

J000000Miércoles312008 29, 2008

Mirabilia (imitaciones)

I

Hoy mis palabras congeladas por el invierno te producen frío, cuando llegue el verano las sentirás calientes bañando tu cuerpo

II

Cegué con el prendedor de tu pelo las golondrinas de tu balcón y las eché a volar a medianoche, cuando una golondrina blanca anide en tu ventana regresará el amor.

III

Serpentea la serpiente sobre un lecho de mármol, imita tus esquivos movimientos.

IV

Viene por el aire un pez emplumado y por el mar un pájaro escamado, despierto y me siento a esperarte

V

Las cabras sedientas del Monte de Tracia miran el mar y aspiran la brisa fresca, yo calmo mis ansias en las transpiraciones de tu cuerpo

VI

Oh Tiresias que vagas ciego por los prados del Hades, concédeme un poco de tu luz para adivinar por dónde anda

VII

Las aguas del río que no llegan al mar las sorbe la tierra, quién me roba por el camino tus pensamientos ?

Jesús E. Guédez