Tabaquería (Fernando Pessoa)

J000000Lunes592011 29, 2008

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Ventanas de mi cuarto,
Cuarto de uno de los millones en el mundo que nadie sabe quién son
(Y si lo supiesen, ¿qué sabrían?)
Ventanas que dan al misterio de una calle cruzada constantemente por la gente,
Calle inaccesible a todos los pensamientos,
Real, imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
Con el misterio de las cosas bajo las piedras y los seres,
Con el de la muerte que traza manchas húmedas en las paredes,
Con el del destino que conduce al carro de todo por la calle de nada

Hoy estoy convencido como si supiese la verdad,
Lúcido como su estuviese por morir
Y no tuviese más hermandad con las cosas que la de una despedida,
Y la hilera de trenes de un convoy desfila frente a mí
Y hay un largo silbido
Dentro de mi cráneo
Y hay una sacudida en mis nervios y crujen mis huesos en la arrancada.

Hoy estoy perplejo, como quien pensó y encontró y olvidó,
Hoy estoy dividido entre la lealtad que debo
A la Tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
Y la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.

Fallé en todo.
Como no tuve propósito alguno tal vez todo fue nada.
Lo que me enseñaron
Lo eché por la ventana del traspatio.
Ayer fui al campo con grandes propósitos.
Encontré sólo hierbas y árboles
Y la gente que había era igual a la otra.
Dejo la ventana y me siento en una silla. ¿En qué he de pensar?

¿Qué puedo saber de lo que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser esas mismas cosas que no podemos ser tantos!

¿Genio? En este momento
Cien mil cerebros se creen en sueños genios como yo
Y la historia no recordará, ¿quién sabe?, ni uno,
Y sólo habrá un muladar para tantas futuras conquistas.
No, no creo en mí.
¡En tantos manicomios hay tantos locos con tantas certezas!
Yo, que no tengo ninguna ¿puedo estar en lo cierto?
No, en mí no creo.
¿En cuántas buhardillas y no-buhardillas del mundo
Genios-para-sí-mismos a esta hora están soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas
-Sí, de veras altas y nobles y lúcidas-
Quizá realizables,
No verán nunca la luz del sol real ni llegarán a oídos de la gente?

El mundo es para los que nacieron para conquistarlo
No para los que sueñan que pueden conquistarlo, aunque tengan razón.
He soñado más que todas las hazañas de Napoleón.
He abrazado en mi pecho hipotético más humanidades que Cristo,
He pensado en secreto más filosofías que las escritas por ningún Kant.
Soy y seré siempre el de la buhardilla,
Aunque no viva en ella.
Seré simpre el que no nació para eso.
Seré siempre sólo el que tenía algunas cualidades,
Seré siempre el que aguardó que le abrieran la puerta frente a un muro que no tenía puerta,
El que cantó el cántico del Infinito en un gallinero,
El que oyó la voz de Dios en un pozo cegado.
¿Creer en mí? Ni en mí ni en nada.
Derrame la naturaleza su sol y su lluvia
Sobre mi ardiente cabeza y que su viento me despeine
Y después que venga lo que viniere o tiene que venir o no ha de venir.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
Conquistamos al mundo antes de levantarnos de la cama;
Nos despertamos y se vuelve opaco;
Salimos a la calle y se vuelve ajeno,
Es la tierra y el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.

Come chocolates, muchacha,
¡Come chocolates!
Mira que no hay metafísica en el mundo como los chocolates,
Mira que todas las religiones enseñan menos que la confitería.
¡Come, sucia muchacha, come!
¡Si yo pudiese comer chocolates con la misma verdad con que tú los comes!
Pero yo pienso y al arrancar el papel de plata, que es de estaño,
Echo por tierra todo, mi vida misma.)

Queda al menos la amargura de lo que nunca seré,
La caligrafía rápida de estos versos,
Pórtico que mira hacia lo imposible.
Al menos me otorgo a mí mismo un desprecio sin lágrimas,
Noble al menos por el gesto amplio con que arrojo,
Sin prenda, la ropa sucia que soy al tumulto del mundo
Y me quedo en casa sin camisa.

(Tú que consuelas y no existes, y por eso consuelas,
Diosa griega, estatua engendrada viva,
Patricia romana, imposible y nefasta,
Princesa de los trovadores, escotada marquesa del dieciocho,
Cocotte célebre del tiempo de nuestros abuelos,
O no sé cual moderna -no acierto bien la cual-
Sea lo que seas y la que seas, ¡si puedes inspirar, inspírame!
Mi corazón es un balde vacío.
Como invocan espíritus los que invocan espíritus me invoco,
Me invoco a mí mismo y nada aparece.
Me acerco a la ventana y veo la calle con una nitidez absoluta.
Veo las tiendas, la acera, veo los coches que pasan,
Veo los entes vivos vestidos que pasan,
Veo los perros que también existen,
Y todo esto me parece una condena a la degradación
Y todo esto, como todo, me es ajeno.)

Viví, estudié, amé y hasta tuve fe.
Hoy no hay mendigo al que no envidie sólo por ser él y no yo.

En cada uno veo el andrajo, la llaga y la mentira.
Y pienso: tal vez nunca viviste, ni estudiaste, ni amaste, ni creíste
(Porque es posible dar realidad a todo esto sin hacer nada de todo esto.)
Tal vez has existido apenas como la lagartija a la que cortan el rabo
Y el rabo salta, separado del cuerpo.

Hice conmigo lo que no sabía hacer.
Y no hice lo que podía.
El disfraz que me puse no era el mío.
Creyeron que yo era el que no era, no los desmentí y me perdí.
Cuando quise arrancarme la máscara,
La tenía pegada a la cara.
Cuando la arranqué y me vi en el espejo,
Estaba desfigurado.
Estaba borracho, no podía entrar en mi disfraz.
Lo acosté y me quedé afuera,
Dormí en el guardarropa
Como un perro tolerado por la gerencia
Por ser inofensivo.
Voy a escribir este cuento para probar que soy sublime.

Esencia musical de mis versos inútiles,
Quién pudiera encontrarte como cosa que yo hice
Y no encontrarme siempre enfrente de la Tabaquería de enfrente:
Pisan los pies la conciencia de estar existiendo
Como un tapete en el que tropieza un borracho
O la esterilla que se roban los gitanos y que no vale nada.

El Dueño de la Tabaquería aparece en la puerta y se instala contra la puerta.
Con la incomodidad del que tiene el cuello torcido,
Con la incomodidad de un alma torcida, lo veo.
El morirá y yo moriré.

El dejará su rótulo y yo dejaré mis versos.
En un momento dado morirá el rótulo y morirán mis versos.
Después, en otro momento, morirán la calle donde estaba pintado el rótulo
Y el idioma en que fueron escritos los versos.
Después morirá el planeta gigante donde pasó todo esto.
En otros planetas de otros sistemas algo parecido a la gente
Continuará haciendo cosas parecidas a versos,
Parecidas a vivir bajo un rótulo de tienda,
Siempre una cosa frente a otra cosa,
Siempre una cosa tan inútil como la otra,
Siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
Siempre el misterio del fondo tan cierto como el misterio de la superficie,
Siempre ésta o aquella cosa o ni una cosa ni la otra.

Un hombre entra a la Tabaquería (¿para comprar tabaco?),
Y la realidad plausible cae de repente sobre mí.
Me enderezo a medias, enérgico, convencido, humano,
Y se me ocurren estos versos en que diré lo contrario.

Enciendo un cigarro al pensar en escribirlos
Y saboreo en el cigarro la libertad de todos los pensamientos.
Fumo y sigo al humo con mi estela,
Y gozo, en un momento sensible y alerta,
La liberación de todas las especulaciones
Y la conciencia de que la metafísica es el resultado de una indisposición.
Y después de esto me reclino en mi silla
Y continúo fumando.
Seguiré fumando hasta que el destino lo quiera.

(Si me casase con la hija de la lavandera
Quizá sería feliz).
Visto esto, me levanto. Me acerco a la ventana.
El hombre sale de la Tabaquería (¿guarda el cambio el la bolsa del pantalón?),
Ah, lo conozco, es Estevez, que ignora la metafísica.
(El Dueño de la Tabaquería aparece en la puerta).
Movido por un instinto adivinatorio, Estevez se vuelve y me reconoce;
Me saluda con la mano y yo le grito ¡Adiós, Estevez! y el universo
Se reconstruye en mí sin ideal ni esperanza y el Dueño de la Tabaquería sonríe.

La traducción de “Tabaquería” pertenece a Octavio Paz.

 

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Fernando Pessoa (Alberto Caeiro)

J000000Martes112010 29, 2008

 

Me hablaron de hombres, de humanidad,

pero yo nunca he visto hombres ni he visto humanidad.

He visto un hombre asombrosamente diferente uno de otro,

cada uno separado de otro por un espacio sin hombres.

 

Por Fernando Pessoa


Bertolt Brecht: A los hombres futuros

J000000Martes362010 29, 2008

1

Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.
Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa
Revela insensibilidad. El que ríe
Es que no ha oído aún la noticia terrible,
Aún no le ha llegado.
¡Qué tiempos estos en que
Hablar sobre árboles es casi un crimen
Porque supone callar sobre tantas alevosías!
Ese hombre que va tranquilamente por la calle,
¿Lo encontrarán sus amigos
Cuando lo necesiten?

Es cierto que aún me gano la vida.
Pero, creedme, es pura casualidad. Nada
De lo que hago me da derecho a hartarme.
Por casualidad me he librado. (Si mi suerte acabara, estaría perdido.)
Me dicen: «¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!»
Pero ¿cómo puedo comer y beber
Si al hambriento le quito lo que como
Y mi vaso de agua le hace falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.

Me gustaría ser sabio también.
Los viejos libros explican la sabiduría:
Apartarse de las luchas del mundo y transcurrir
Sin inquietudes nuestro breve tiempo.
Librarse de la violencia,
Dar bien por mal,
No satisfacer los deseos y hasta
Olvidarlos: tal es la sabiduría.
Pero yo no puedo hacer nada de esto:
Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.

2

Llegué a las ciudades en tiempos del desorden,
Cuando el hambre reinaba.
Me mezclé entre los hombres en tiempos de rebeldía
Y me rebelé con ellos.
Así pasé el tiempo
Que me fue concedido en la tierra.

Mi pan lo comí entre batalla y batalla.
Entre los asesinos dormí.
Hice el amor sin prestarle atención
Y contemplé la naturaleza con impaciencia. Así pasé el tiempo
Que me fue concedido en la tierra.

En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.
La palabra me traicionaba al verdugo.
Poco podía yo. Y los poderosos
Se sentían más tranquilos sin mí. Lo sabía
Así pasé el tiempo
Que me fue concedido en la tierra.

Escasas eran las fuerzas. La meta
Estaba muy lejos aún.
Ya se podía ver claramente, aunque para mí
Fuera casi inalcanzable.
Así pasé el tiempo
Que me fue concedido en la tierra.

3

Vosotros, que surgiréis del marasmo
En el que nosotros nos hemos hundido,
Cuando habléis de nuestras debilidades,
Pensad también en los tiempos sombríos
De los que os habéis escapado.
Cambiábamos de país como de zapatos
A través de las guerras de clases, y nos desesperábamos
Donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.
Y, sin embargo, sabíamos
Que también el odio contra la bajeza desfigura la cara.
También la ira contra la injusticia
Pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros,
Que queríamos preparar el camino para la amabilidad
No pudimos ser amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos
En que el hombre sea amigo del hombre,
Pensad en nosotros
Con indulgencia.


Charles Baudelaire (Mi corazón al desnudo)

J000000Viernes322010 29, 2008

Higiene. Conducta. Moral. – A cada minuto nos aplastan la idea y la sensación del tiempo. Y no hay más que dos medios para escapar de esta pesadilla, para olvidarla: el placer y el trabajo. El placer nos gasta. El trabajo nos fortifica.
Escojamos.
Cuanto más nos sirvamos de uno de estos medios, más repugnancia nos inspirará el otro.
No se puede olvidar el tiempo más que sirviéndose de él.
Todo se hace poco a poco.
De Maistre y Edgar Poe me han enseñado a razonar.
No hay trabajo más largo que aquel que uno no se atreve a empezar. Se vuelve una pesadilla.


Maiacovski (1922)

J000000Miércoles112010 29, 2008

CINE Y CINE

Para ustedes el cine es un espectáculo.
Para mí es casi una concepción del mundo.
El cine es un transmisor de movimiento.
El cine es un renovador de la literatura.
El cine es un destructor de la estética.
El cine es la temeridad.
El cine es deportivo.
El cine es un sembrador de ideas.
Pero el cine está enfermo.
El capitalismo encandiló sus ojos con mucho dinero.
Los hábiles productores lo llevan de la mano por las calles.
Juntan dinero, moviendo los corazones con argumentos llorones.
Esto debe terminar
El comunismo debe quitarle el cine a los especuladores.
El futurismo debe quemar esas aguas muertas, esa moral y esa lentitud.
De lo contrario nos van a reducir a los bailes americanos,
o a estas películas que se miran con “el llanto en los ojos”.
Lo primero nos tiene aburridos.
Y lo segundo, mucho más.


Tercer poema a Stalin (Versión Apócrifra) Osip Mandelstam

J000000Viernes002010 29, 2008

III

Si me apresaran nuestros enemigos
Y la gente deja de hablarme.
Si me despojan de todo:
Del derecho a respirar y a abrir las puertas,
A afirmar que la vida seguirá
Y que el pueblo, como un juez, juzga;
Si se atreven a tratarme como a un animal
Y me echan de comer en el suelo,
No callaré, ni mitigaré el dolor,
Sino que dibujaré lo que yo quiera,
Tañeré la desnuda campana de los muros,
Y tras el despertar el ángulo de las tinieblas enemigas,
Anudaré diez cabellos en mi voz
Y pasaré la mano, como un arado, por las tinieblas,
Y en la profunda noche de guardia
Se humedecerán los ojos de los trabajadores de la tierra,
Y apretado en una legión de ojos fraternos,
Caeré con el peso de toda la cosecha,
Con la concisión de los juramentos lejanos,
Y echará a volar la bandada de los años fogosos,
Y susurrará Lenin en medio de la tormenta,
Y en la tierra, que la putrefacción corroe
Asesinará Stalin la razón y la vida.

Febrero 1937


Mugres negros – Jacques Roumain (poeta Haitiano 1907-1944)

J000000Lunes442010 29, 2008

Del libro: Poesía negra de América. Bliblioteca Era. 1976 

Traducción de Jorge Alberto Manrique

Mugres negros

Y bien así es;

nosotros

los negros

los niggers

los mugres negros

ya no aceptamos

tan sencillo

se acabó

ser en África

en América

sus negros

sus niggers

sus mugres negros

ya no lo aceptamos

les sorprende

decir: sí señó

cuando limpiamos sus botas

sí padrecito

al misionero blanco

sí amo

al cortar para ustedes

la caña al cosechar

el café

el algodón

el cacahuate

en África

en América

como buenos negros

como pobres negros

como mugres negros

que éramos

que ya no seremos

Se acabaron ya verán

nuestro yes Sir

oui blanc

sí señor

y

cuidado, sargento

sí, mi jefe

cuando se nos dé la orden

de ametrallar a nuestros hermanos árabes

en Siria

en Túnez

en Marruecos

y nuestros camaradas blancos en huelga

muertos de hambre

oprimidos

expoliados

como nosotros despreciados

los negros

los niggers

los mugres negros

Sorpresa

cuando la orquesta de sus cabarés

de las rumbas y los blues

les toque otra  cosa

que no esperaba la putería aceda

de sus padrones y zorras enjoyadas

para quien un negro

es sólo un instrumento

para cantar, verdad

para bailar, of course

para fornicar, naturlich

sólo un artículo

que se compra se vende

en el mercado del placer

sólo un negro

un nigger

un mugre negro

Sorpresa

jesúsmaríajosé

sorpresa

cuando agarremos

con risa terrible

al misionero por la barba

para enseñarle ahora nosotros

a patadas en el culo

que nuestros abuelos

no son

galos

que nos importa un carajo

un Dios que

si es el Padre

bueno entonces nosotros

los negros

los niggers

los mugres negros

a creer que no sólo somos sus bastardos

inútil berrear

jesúsmaríajosé

como odre podrido reventando mentiras

tenemos que enseñarte

lo que en definitiva cuesta

predicarnos a punta de chicote y yo pecador

la humildad

la resignación

de nuestra suerte maldita

de negros

de niggers

de mugres negros

La máquinas de escribir mascarán órdenes de represión

castañeando los dientes

fusilen

ahorquen

deguellen

a esos negros

esos niggers

esos mugres negros

Embijados como enloquecidas moscas de carroña

en la telaraña de las gráficas

desplomadas de la bolsa

los grandes accionistas de compañías mineras y forestales

los propietarios de destilerías y plantaciones

los propietarios de negros

de niggers

de mugres negros

y el teletipo delirará

en nombre de la civilización

en nombre de la religión

en nombre de la latinidad

en nombre de Dios

en nombre de la Trinidad

en nombre de Dios pardiez

tropas

aviones

tanques

gases

contra esos negros

contra esos niggers

contra esos mugres negros

Demasiado tarde

hasta el corazón de las selvas infernales

retumbará precipitadoel  tartamudeo terrible

telegráfico de los tam-tams infatigables repitiendo

repitiendo

que los negros

ya no aceptan

ya no aceptan

ser sus negros

demasiado tarde

porque habremos surgido

de las cuevas de ladrones de las minas de oro del Congo

y de Sudáfrica

demasiado tarde será demasiado tarde

para impedir en las plantaciones de Luisiana

en los grandes ingenios de las Antillas

la cosecha de venganza

de los negros

de los niggers

de los mugres negros

será demasiado tarde se lo digo

porque hasta los tam-tams aprenderán el idioma

de la Internacional

porque hemos escogido nuestro día

el día de los mugres negros

de los mugres indios

de los mugres hindúes

de los mugres indochinos

de los mugres árabes

de los mugres malasios

de los mugres judíos

de los mugres proletarios

Y aquí estamos de pie

todos los condenados de la tierra

todos los justicieros

yendo al asalto de sus cuarteles

de sus bancos

como un bosque de antorchas fúnebres

para acabar

de una

             vez

                   por

                         todas

con este mundo

de negros

de niggers

de mugres negros